En diálogo con Cazador de Noticias, el dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata – Batán en Unidad Socialista, Pablo Aceto, no escatimó en cuestionamientos sobre las recientes reformas en los complejos deportivos más importantes de la ciudad. A pesar de que las autoridades aseguran que las obras en el Minella y el Polideportivo buscan mejorar la seguridad y modernizar la infraestructura, Aceto considera que se está “privatizando” lo que debería seguir siendo un espacio público para todos los ciudadanos.
“No podemos permitir que el Estadio Minella y el Polideportivo se conviertan en parques de diversiones exclusivos para quienes puedan pagar un boleto de entrada. Estos lugares son de la comunidad, son para los deportistas locales, no para que un grupo de empresarios se quede con todo”, expresó Aceto, enérgico y preocupado por la dirección que están tomando las obras.
La instalación de cerramientos perimetrales y un sistema de vigilancia más avanzado, que ya está en marcha, ha generado un malestar creciente entre los vecinos y los usuarios habituales de los espacios. Aunque la concesionaria justifica estas medidas como una mejora en la seguridad, Aceto ve en ellas un claro riesgo de exclusión: “Estas obras no están pensadas para los marplatenses de a pie. Estamos hablando de alambrados y vallas que pueden terminar dividiendo aún más a la gente, y eso no lo vamos a permitir”, advirtió.
Si bien Aceto reconoció que las reformas en los sistemas de agua y energía son necesarias, señaló que el verdadero problema radica en la orientación de las inversiones. “¿De qué sirven las mejoras si después el lugar se llena de entradas caras para espectáculos de élite? Esto no puede seguir siendo solo un centro de entretenimiento para unos pocos. Necesitamos que las actividades deportivas locales, las que realiza la gente de Mar del Plata todos los días, sigan siendo la prioridad”, opinó.
Además cuestionó el énfasis que se pone en atraer eventos de primer nivel. “Es fantástico que la ciudad se llene de espectáculos, pero no a costa de dejar afuera a quienes siempre han utilizado estos espacios para entrenar o hacer deportes. Si seguimos este camino, vamos a tener un Minella y un Polideportivo que solo sirven para ver conciertos o partidos caros, mientras que los deportistas locales se quedan sin lugar”, denunció.
El dirigente socialista concluyó con un contundente mensaje: “No queremos un estadio y un polideportivo privatizados. No queremos que se conviertan en lugares exclusivos para aquellos que puedan pagar. Lo que necesitamos es que estas reformas, que están bien encaminadas, se usen para mejorar el acceso de todos, y no para generar barreras entre los marplatenses”.
La polémica está servida. En un clima de creciente preocupación por la posible privatización de los espacios públicos, las palabras de Pablo Aceto resuenan como un llamado de atención para las autoridades y la comunidad. ¿Lograrán las reformas equilibrar las necesidades comerciales con el acceso universal a estos emblemáticos lugares de encuentro, o estaremos ante la creación de un nuevo espacio elitista en la ciudad?










