En diálogo con Cazador de Noticias, el dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata – Batán en Unidad Socialista, Pablo Aceto planteó que “la Planta Compresora de Las Armas, una obra clave dentro del proyecto del Gasoducto de la Costa, se encuentra actualmente en un estado de parálisis, con un avance de aproximadamente el 80% en su construcción, que hasta hace poco parecía un avance significativo para una infraestructura esencial. La obra, que tenía como objetivo reforzar el suministro de gas natural al sudeste de la provincia de Buenos Aires, está ahora detenida, dejando en evidencia no solo el atraso en el desarrollo de esta estratégica obra, sino también la falta de visión y gestión de las autoridades responsables”.
Acto seguido, subrayó que “en un contexto donde la energía es una de las principales preocupaciones de la sociedad, especialmente en una región que depende del gas natural para abastecer tanto a la industria como a los hogares, resulta alarmante que un proyecto de esta magnitud, que promete mejorar la calidad del servicio y aumentar la capacidad de transporte de gas, se vea suspendido por razones no del todo claras. Ezequiel Serra, secretario general del Sindicato de la Industria del Gas de la Costa Atlántica (STIGAS), no dudó en denunciar la situación, calificando el estado de la planta como un “abandono” de una obra que debería estar en pleno funcionamiento”.
Hizo hincapié en que “lo más preocupante de esta paralización es el impacto que tendrá en los usuarios y en la infraestructura energética de la región. La Planta Compresora de Las Armas no solo es un componente clave para el gasoducto en sí, sino también un elemento fundamental para el futuro energético del sudeste bonaerense, que sigue dependiendo de infraestructuras obsoletas e insuficientes para abastecer las crecientes demandas de gas natural. Cada día que pasa sin que las obras continúen, aumenta la incertidumbre sobre el acceso a un recurso esencial y se dilata el bienestar de miles de personas”.
Sostuvo que “a medida que los trabajadores y las comunidades cercanas se ven atrapados en este limbo, la imagen de una obra que, a pesar de contar con una importante inversión inicial, parece estar condenada al fracaso, se convierte en un reflejo del mal manejo de proyectos de infraestructura a nivel nacional. Las promesas de modernización energética se desvanecen cuando las inversiones se detienen sin explicaciones claras y los plazos de finalización se alargan indefinidamente”.
Cuestionó que “es evidente que, más allá de los discursos políticos, la situación actual refleja una deficiencia en la planificación y ejecución de proyectos de infraestructura a gran escala. ¿Qué está sucediendo con la asignación de recursos? ¿Por qué no se cumple con los cronogramas establecidos? ¿Es este el tipo de futuro energético que queremos para Argentina, con proyectos estratégicos paralizados por falta de gestión o de voluntad política?”
Remarcó que “la paralización de la Planta Compresora de Las Armas no es un simple retraso en una obra pública, es un síntoma de un problema mucho más profundo que afecta a la industria energética en su conjunto: la falta de continuidad, de previsibilidad y de compromiso con las grandes necesidades del país. En lugar de seguir permitiendo que estas obras se conviertan en promesas incumplidas, es hora de que se asuman las responsabilidades y se actúe con la urgencia que la situación exige”.
“La Planta Compresora de Las Armas debería ser una de las prioridades en la agenda energética nacional, no solo por lo que significa en términos de desarrollo y mejora de la calidad de vida de los bonaerenses, sino también porque su culminación sería un paso hacia un sistema energético más eficiente, seguro y confiable. Sin embargo, esta parálisis es un recordatorio de que, sin una verdadera voluntad política y un compromiso con el futuro, las grandes obras pueden quedar atrapadas en el limbo de la inacción y la desidia. Es hora de que este proyecto clave se retome y se concluya de una vez por todas”, concluyó Aceto.










