El Colegio Atlántico del Sur (Cads) ha implementado una medida radical para el nivel secundario: prohibir el uso de celulares tanto dentro como fuera del aula. Según informó la institución, los estudiantes deberán dejar sus teléfonos en un mueble cerrado en la recepción del colegio, donde serán entregados al ingresar y devueltos al finalizar las clases. La única excepción será su uso en actividades pedagógicas, siempre bajo aviso previo a los padres.
Esta decisión responde a la creciente preocupación por los efectos negativos del uso excesivo de dispositivos, como la disminución de la concentración, el aumento de la ansiedad y el fomento del aislamiento social. Juan Lofrano, coordinador pedagógico del Cads, destacó que el celular se ha convertido en una herramienta de distracción tanto para estudiantes como para docentes, afectando las relaciones interpersonales y el aprendizaje.
El cambio ha sido bien recibido por las familias, quienes apoyan la iniciativa para reducir la dependencia tecnológica de los jóvenes. A pesar de la restricción durante las horas escolares, los estudiantes podrán utilizar sus celulares fuera del horario escolar, cuando no estén en clases.
Con esta medida, el colegio busca recuperar la interacción cara a cara, fortalecer la comprensión lectora y el vocabulario, y mejorar el vínculo entre alumnos, docentes y familias.










