En diálogo con Cazador de Noticias, el dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata – Batán en Unidad Socialista, Pablo Aceto, planteó que “la trampa económica que se tejió hace décadas se está cerrando lentamente. Un complejo entramado de decisiones políticas y económicas, que incluyen la deuda externa, la destrucción de la economía nacional y la extranjerización de recursos estratégicos, ha llevado a una profunda crisis económica, cuyos efectos ya son palpables en la vida de millones de argentinos. Sin embargo, la narrativa dominante ha culpado a los trabajadores y a las conquistas sociales, desviando la atención sobre las verdaderas causas de este empobrecimiento masivo”.
En tal sentido, señaló que “a lo largo de los últimos años, las reformas impulsadas por el gobierno de turno han agudizado aún más las desigualdades estructurales. La ley Bases y la reforma laboral constituyen un capítulo fundamental en un proceso de ajuste que comenzó durante la última dictadura militar y que hoy continúa bajo nuevas modalidades. La modificación de los aportes patronales y el debilitamiento de los derechos laborales son solo algunos de los elementos de una agenda que apunta a consolidar un sistema económico y social regresivo”.
Puntualizó que “la reforma previsional es la próxima pieza clave de este rompecabezas. Con el argumento de la sostenibilidad fiscal, el gobierno de Javier Milei propone elevar la edad jubilatoria a los 70 años. Esta medida, que profundiza la precarización del sistema previsional, no es una novedad: ya fue parte de la agenda de Macri, en su estrecha relación con Christine Lagarde, entonces presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI). En aquel momento, la funcionaria internacional argumentaba que la gente vivía demasiado y que algo debía hacerse para frenar el impacto de las jubilaciones y pensiones sobre las finanzas del Estado. El tiempo ha demostrado que, detrás de esas afirmaciones, se escondían los intereses de una deuda externa insostenible, cuya carga terminó recayendo sobre los sectores más vulnerables de la población”.
Subrayó que “la propuesta de jubilarse a los 70 años en un país con una población envejecida, golpeada por años de políticas neoliberales y con un sistema de salud colapsado, no es solo un ajuste económico. Es, en muchos casos, una condena a la muerte prematura de millones de trabajadores. Las estadísticas de mortalidad en personas adultas mayores ya reflejan un aumento preocupante, y lo que algunos llaman 'mortalidad etaria' está golpeando de manera transversal a diversas franjas de la población. La crisis sanitaria, sumada a las paupérrimas condiciones laborales, está haciendo que los años de vida útiles de muchas personas se vean reducidos drásticamente”.
Asimismo, sostuvo que “lejos de ser una solución a los problemas estructurales de la economía argentina, las reformas que se vienen imponiendo parecen más una estrategia de ajuste que un plan para garantizar los derechos de los trabajadores y jubilados. El poder económico sigue priorizando sus intereses sobre el bienestar de las grandes mayorías, y las medidas como la reforma previsional y la reforma laboral son claras muestras de una agenda que busca asegurar la rentabilidad del capital a costa del empobrecimiento de la sociedad”.
Recalcó que “en este contexto, la respuesta de la sociedad será fundamental. Si bien las protestas y movilizaciones han sido una constante en los últimos años, aún queda por ver si existe un espacio real para que los trabajadores, jubilados y sectores populares puedan organizarse y frenar este modelo que amenaza con profundizar aún más la crisis social. Es imperativo, entonces, cuestionar las reformas y exigir una salida que no se base en el sacrificio de los más vulnerables, sino en un plan económico inclusivo que repare las desigualdades históricas y ponga a las personas por encima de la rentabilidad de unos pocos”.
“La trampa económica sigue tendiéndose, pero aún hay tiempo para desmontarla. La pregunta es si, como sociedad, estaremos a la altura del desafío”, concluyó.










