Trabajadores del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur denunciaron despidos y represalias laborales luego de haber señalado diversas irregularidades dentro de la institución. Este conflicto ha puesto nuevamente en evidencia las preocupantes condiciones de la salud pública en Mar del Plata.
Según relataron, al menos dos trabajadores quedarán desafectados a partir del 31 de marzo, aunque no descartan que pueda haber más despidos en las próximas semanas, en un contexto de fuerte incertidumbre.
De acuerdo al testimonio de una trabajadora, las represalias comenzaron luego de denunciar situaciones graves, como maltrato a pacientes, abandono de personas internadas y consumo de sustancias dentro del ámbito laboral.
A partir de esas denuncias, señaló que se iniciaron cambios de turno, hostigamiento y amenazas sobre su continuidad laboral, en lo que describen como un proceso de persecución sostenido en el tiempo.
Incluso, uno de los casos denunciados derivó en una causa judicial que terminó con la condena de un enfermero por abuso sexual contra una paciente, lo que refuerza la gravedad de las irregularidades expuestas por el personal.
En paralelo, los trabajadores también alertaron por condiciones críticas dentro del instituto, como la falta de personal y recursos para atender situaciones complejas, lo que —advierten— pone en riesgo la salud de los pacientes.
En este escenario, denunciaron que los despidos funcionan como un mensaje disciplinador hacia el resto del personal. “Si hablás, quedás afuera”, resumieron, al describir el clima que se vive actualmente dentro del organismo.
Además, remarcaron que al tratarse de contratos precarios, los trabajadores despedidos quedan sin indemnización ni seguro de desempleo, profundizando la vulnerabilidad laboral.
Este conflicto se añade a una serie de demandas previas en el instituto relacionadas con salarios impagos, condiciones laborales precarias y reducción de personal, todo en un marco de creciente tensión en el sistema de salud pública.










