En diálogo con Cazador de Noticias, Pablo Aceto, dirigente del Partido Socialista Auténtico de Mar del Plata – Batán en Unidad Socialista, ofreció una reflexión crítica sobre el concepto de soberanía energética en Argentina, a partir de la reciente decisión de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York. La corte revocó un fallo que obligaba al país a pagar más de 16.000 millones de dólares a los accionistas minoritarios de YPF, quienes alegaban haber sido tratados de manera desigual en comparación con la petrolera española Repsol durante la expropiación del 51% de las acciones de la empresa en 2012.
Aunque Aceto celebró la victoria judicial en defensa del derecho de Argentina a expropiar YPF, fue contundente al señalar que, con este avance, “no se logra la verdadera soberanía energética que necesita el país porque, a pesar de que la empresa es nacional, los costos de los combustibles, la electricidad y otros servicios esenciales siguen siendo elevados y dependen en gran medida de los precios internacionales y las políticas extranjeras”.
En su análisis, Aceto subrayó que “aunque YPF sigue siendo una de las principales empresas del sector energético en Argentina, el país no tiene el control completo de sus recursos energéticos. En lugar de tener un verdadero control sobre la producción y distribución de energía, el mercado sigue siendo dominado por empresas extranjeras. Esto ha llevado a que el Estado argentino no sea capaz de garantizar tarifas accesibles ni reducir la dependencia de productos refinados importados, lo cual afecta directamente el bolsillo de los ciudadanos”.
“El ciudadano no entiende de qué se trata la soberanía cuando tiene que pagar 30.000 pesos por una garrafa de gas o 2.000 pesos por un litro de nafta. La inflación derivada de los aumentos en los combustibles afecta tanto a las familias como a las empresas. Y la tarifa de electricidad, dolarizada, depende directamente de los hidrocarburos”, señaló Aceto, destacando la desconexión entre la teoría de soberanía y la realidad cotidiana.
Para el dirigente socialista, “la soberanía energética debería significar no solo tener una empresa estatal como YPF, sino también tener un control real sobre los recursos energéticos y su distribución interna. Esto implica la necesidad de desarrollar una mayor capacidad de refinación local, para evitar que el país dependa de la importación de combustibles refinados a precios elevados”.
Aceto concluyó su intervención llamando a un debate más serio sobre lo que realmente significa la soberanía, en un contexto donde el uso de esta palabra se ha vuelto un “eslogan” vacío. A modo de reflexión final, hizo un paralelo entre la lucha por la soberanía energética y la histórica gesta de Malvinas, donde cientos de argentinos dieron sus vidas por la defensa de la soberanía nacional. “No podemos hablar de soberanía energética sin tener en cuenta la realidad de los precios y el acceso a los recursos por parte de los ciudadanos”, expresó.
En definitiva, el dirigente cuestionó la efectividad de las políticas energéticas actuales del país y pidió una reconsideración profunda sobre la verdadera autonomía energética que necesita Argentina para garantizar el bienestar económico y social de su población.
“La Argentina no es soberana por más que tenga YPF, tiene una empresa pero no controla el recurso energético, y si la Argentina no controla su recurso energético tampoco tiene destino. Y eso es lo que está pasando”, concluyó sentenciando.










