La Asamblea Luna Roja ha expresado su enérgico rechazo a la demolición de la emblemática Feria de la Playa Bristol, acusando al intendente Guillermo Neme de tomar una decisión política que favorece a los intereses privados a expensas de los trabajadores informales y el espacio público. En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, la Asamblea denuncia que la destrucción de la feria no fue un accidente ni una necesidad urbanística, sino una movida estratégica del gobierno municipal para ceder espacio público a balnearios privados, que ocupan áreas de la playa que, según la ley, deben ser de acceso común para todos los ciudadanos.
"El verdadero modelo de gestión de Neme no es el de un intendente que construye, sino el de un operador que negocia", sostiene el pronunciamiento. La organización acusa al jefe comunal de mirar hacia otro lado ante las irregularidades cometidas por los balnearios privados, que, según afirman, operan al margen de la normativa vigente. La Asamblea Luna Roja considera que la desaparición de la Feria de la Playa Bristol es parte de un patrón más amplio de entrega de espacios públicos a manos de empresas privadas, un proceso que se repite en Mar del Plata desde hace años, dejando de lado los intereses de los trabajadores informales y pequeños comerciantes que dependen de estos lugares para su sustento.
La Feria de la Playa Bristol, que durante años fue un espacio querido y frecuentado tanto por locales como por turistas, se había convertido en un símbolo de la economía popular de la ciudad. Con una gran variedad de puestos que ofrecían desde artesanías hasta productos típicos, la feria representaba un punto de encuentro para quienes dependían de ese trabajo para alimentar a sus familias. Sin embargo, según la Asamblea, el actual gobierno municipal ha optado por favorecer a los empresarios turísticos, priorizando la instalación de balnearios privados sobre la protección del trabajo genuino.
El texto subraya que, mientras Neme se presenta como defensor de los "trabajadores" y "el pueblo de Mar del Plata", sus decisiones parecen contradecir estos discursos, sobre todo cuando se trata de elegir entre los intereses de los feriantes y los de los empresarios con conexiones políticas. "Cuando hay que elegir entre un feriante con su carrito y un empresario con conexiones, la elección nunca es difícil para esta gestión", acusa el comunicado.
A lo largo de los años, Mar del Plata ha vivido varias entregas del espacio público a las empresas privadas, y la eliminación de la Feria de la Playa Bristol no es un caso aislado. El miedo que expresan los sectores que defienden la economía popular es que la ciudad continúe perdiendo espacios que antes eran públicos, vitales para la vida cotidiana de muchas familias trabajadoras, en favor de grandes corporaciones que operan al margen de la ley.
En este contexto, la Asamblea Luna Roja no solo critica la falta de acción del intendente para proteger a los trabajadores afectados por la demolición de la feria, sino también la hipocresía del discurso oficial, que se presenta como pro-laboral, pero que en la práctica favorece la privatización de lo que antes era un bien común. "Es una vergüenza pública que merece ser nombrada con todas las letras", concluye el pronunciamiento.
La controversia pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre el equilibrio entre el desarrollo turístico y la protección del espacio público en una ciudad que, más que nunca, parece estar en la mira de grandes inversores. Mientras tanto, cientos de familias que dependían de la feria para sobrevivir hoy enfrentan la incertidumbre, sin opciones claras y sin el respaldo que esperaban de su gobierno local.










