Una mujer de 70 años vivió una auténtica pesadilla esta madrugada en su casa del barrio Parque Luro. Una banda de al menos cuatro delincuentes encapuchados irrumpió en su propiedad, la ató, la amordazó y la sometió a un nivel de violencia extremo, llegándole a infligir graves cortes en los dedos de un pie antes de huir con una suma de dinero en efectivo.
Tras un rápido despliegue policial, uno de los sospechosos fue detenido, mientras que el resto de los integrantes de la organización criminal continúan prófugos y son intensamente buscados.
El salvaje asalto ocurrió en una vivienda de la calle Artigas al 700. Según pudieron reconstruir los investigadores, el grupo delictivo arribó al lugar a bordo de un Volkswagen Polo. Del vehículo descendieron entre tres y cuatro sujetos que llevaban capuchas y guantes para evitar dejar huellas dactilares y ocultar sus rostros.
Una vez que lograron franquear el acceso bajo la modalidad de "entradera", los asaltantes redujeron rápidamente a la propietaria. Lejos de conformarse con tener la situación bajo control, los delincuentes actuaron con una crueldad desmedida: amordazaron y maniataron a la jubilada, la golpearon y, para exigirle la entrega de valores, utilizaron una tijera de podar para cortarle los dedos de uno de sus pies, provocándole heridas de consideración.
Bajo tortura, la banda logró hacerse con un botín de aproximadamente 600 mil pesos en efectivo y diversos elementos de valor que aún se están inventariando. Con el botín en su poder, los ladrones escaparon a toda velocidad en el mismo automóvil en el que habían llegado.
El asalto fue detectado en momentos en que la Policía realizaba un dispositivo especial de prevención y patrullaje contra entraderas en la zona. Al tomar conocimiento del hecho, se montó un cerrojo en el barrio que permitió divisar al Volkswagen Polo involucrado.
En el procedimiento se logró interceptar el auto y aprehender a un hombre de 30 años, sindicado como uno de los autores del brutal atraco. En el interior del vehículo (patente DJU737), los efectivos secuestraron elementos que complican severamente la situación del sospechoso:un teléfono celular Samsung con funda negra, un par de guantes de trabajo naranjas y negros, un gorro de lana bordó marca Quiksilver, y una tijera de podar de gran tamaño, que habría sido la herramienta utilizada para agredir físicamente a la víctima.
Personal de la Policía Científica trabajó en la vivienda recolectando huellas y evidencias. Por su parte, la víctima recibió curaciones por parte de los médicos de una ambulancia en el lugar del hecho y, afortunadamente, no requirió ser trasladada a un hospital.
La causa quedó en manos de la fiscal de Flagrancia, Ana Caro, quien imputó al detenido por el delito de robo triplemente agravado por escalamiento, por ser cometido en poblado y en banda, y por el uso de arma. La funcionaria judicial ordenó el traslado del imputado a la Unidad Penal N° 44 de Batán, mientras la policía trabaja contra reloj para localizar a los cómplices que lograron escapar.












