Desde el sector denuncian el cierre de prestaciones, la pérdida de profesionales, la reducción de personal y el deterioro de servicios para más de 220 mil afiliados de la UGL XI. También cuestionan el impacto del ajuste y advierten por la situación del Hospital Bernardo Houssay.
Trabajadores del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) manifestaron su preocupación por el deterioro de las prestaciones destinadas a las personas mayores y con discapacidad en Mar del Plata y la región, y declararon el “alerta sanitaria en la tercera edad” ante lo que consideran un proceso de desfinanciamiento y pérdida de servicios.
Según señalaron, la Unidad de Gestión Local XI, que abarca Mar del Plata y distintas localidades de la región, cuenta con más de 220 mil afiliados y atraviesa una situación crítica debido a la reducción de prestadores, la falta de profesionales y especialistas, las demoras en autorizaciones y la insuficiencia de recursos para atender la demanda.
Uno de los hechos que generó mayor preocupación durante esta semana fue la decisión del Sanatorio Belgrano de dejar de prestar servicios a unos 8.000 afiliados capitados, además de afectar a pacientes internados, personas que se atendían con especialistas y afiliados que ya tenían cirugías programadas.
A esta situación se suman, según denunciaron los trabajadores, el conflicto relacionado con el Sanatorio Mar del Plata, la caída de otros prestadores externos, la renuncia de médicos de cabecera y los topes existentes para estudios y prácticas de laboratorio.
Menos trabajadores y más demanda
Desde el sector también cuestionaron la reducción de la planta de trabajadores del organismo. A nivel nacional, denunciaron más de 600 despidos durante el último año, mientras que en la UGL XI el retiro voluntario implicaría, según estimaron, la salida de alrededor del 30% de la planta.
La situación impactaría directamente en las agencias y bocas de atención de la región. De acuerdo con el relevamiento difundido por los trabajadores, en la sede de Independencia quedarían apenas siete empleados destinados a la atención al público, mientras que en la Agencia Puerto serían cinco.
También señalaron que algunas dependencias podrían quedar directamente sin trabajadores, como la agencia de Otamendi. En Tandil, una de las agencias de mayor tamaño, la planta quedaría reducida a cinco empleados.
La reducción alcanza además a profesionales y áreas consideradas sensibles, como el área social. Tres trabajadoras sociales de la sede dejarían sus puestos mediante el retiro voluntario, mientras que, según la denuncia, durante 2025 se produjeron bajas que no fueron reemplazadas en localidades como Madariaga, Pinamar y Tandil, además de la Agencia Puerto.
Para los trabajadores, la combinación entre una menor cantidad de personal y una demanda creciente se traduce en largas filas, dificultades para obtener respuestas y demoras que pueden superar el mes para conseguir turnos o resolver trámites.
Demoras en residencias, centros de día y prestaciones sociales
La problemática también alcanzaría a las prestaciones sociales. Los trabajadores denunciaron demoras de más de seis meses para acceder a vacantes en residencias geriátricas, mientras que algunos centros de día dejarían de prestar servicios debido a los bajos aranceles.
También mencionaron demoras de hasta un año en la autorización de subsidios, junto con montos que consideran desactualizados.
A esto se suma, según indicaron, la discontinuidad de los bolsones de alimentos y la falta de vacantes en comedores, en un contexto de creciente demanda social entre los afiliados.
Preocupación por el Hospital Bernardo Houssay
Otro de los puntos centrales del reclamo es la situación del Hospital Bernardo Houssay, un efector propio de PAMI ubicado en Mar del Plata y considerado por los trabajadores como una institución estratégica para atender la demanda de la región.
Según denunciaron, el establecimiento atraviesa dificultades que limitan su capacidad de atención. Actualmente habría 25 camas de internación cerradas por falta de personal, entre salas generales y sectores críticos como la Unidad Coronaria y la Unidad de Terapia Intensiva.
También señalaron que no se realizan cirugías cardiovasculares ni otras intervenciones de alta complejidad por falta de insumos. De los ocho quirófanos habilitados, indicaron que cinco permanecen operativos y tres están cerrados.
Los trabajadores también alertaron sobre la falta de incorporación de personal de enfermería, maestranza, instrumentadores y otros profesionales necesarios para garantizar el funcionamiento del establecimiento.
A su vez, denunciaron dificultades para reparar equipamiento médico por restricciones presupuestarias, una situación que habría reducido al mínimo la realización de estudios como las endoscopias.
La salida de profesionales por los bajos aranceles y la sobrecarga de trabajo constituye, según los trabajadores, otro de los factores que profundizan la crisis.
Desde el sector consideran que el Houssay cuenta con infraestructura y capacidad para convertirse en un hospital escuela especializado en oncología y gerontología, y reclaman que se fortalezca su funcionamiento para que pueda absorber parte de la demanda sanitaria de Mar del Plata y la región.
Frente a este escenario, los trabajadores de PAMI expresaron su preocupación por el futuro de las agencias y centros de atención y cuestionaron las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional.
“Están vaciando el PAMI y dejando a sus afiliados a la deriva”, sostuvieron, al tiempo que remarcaron que la pérdida de prestadores, profesionales y trabajadores termina trasladando las consecuencias directamente a las personas mayores.
Por este conjunto de situaciones, desde el sector resolvieron declarar la alerta sanitaria para la tercera edad en Mar del Plata y la región, y reclamaron medidas urgentes para garantizar la atención y las prestaciones de los afiliados.











