En diálogo con el programa radial “Propuesta Joven”, que se emite por FM 90.5, el médico de cabecera de PAMI, Dr. Santiago Boggio, se refirió al cáncer de próstata, sus principales factores de riesgo, los métodos de detección, los síntomas de alerta y las distintas alternativas de tratamiento.
Al comenzar su explicación, Boggio remarcó que hablar de cáncer no significa necesariamente hablar de una enfermedad incurable. En el caso del cáncer de próstata, señaló que muchos tumores presentan un crecimiento lento y que, cuando son diagnosticados en etapas tempranas, existen excelentes posibilidades de tratamiento y curación.
“La próstata es una pequeña glándula del aparato reproductor masculino. El cáncer de próstata aparece cuando algunas de las células de esta glándula comienzan a crecer de manera anormal y descontrolada”, explicó.
Una de las características que destacó el profesional es que, en numerosos pacientes, la enfermedad puede desarrollarse durante años sin producir síntomas, lo que vuelve especialmente importantes los controles médicos periódicos.
Uno de los tumores más frecuentes
Boggio indicó que el cáncer de próstata se encuentra entre los tumores más frecuentes a nivel mundial. Según las últimas estimaciones internacionales mencionadas por el especialista, se diagnostican alrededor de 1,5 millones de nuevos casos cada año.
En Argentina, durante 2024 se registraron aproximadamente 13.000 nuevos casos, cifra que representa alrededor del 19% de todos los cánceres diagnosticados en varones, convirtiéndolo en el tumor más frecuente entre los hombres argentinos.
Respecto de los factores de riesgo, el médico señaló que la edad es el principal. La enfermedad es poco frecuente antes de los 50 años y su incidencia aumenta a partir de esa edad.
También hizo hincapié en los antecedentes familiares. “Si nuestro padre, hermanos u otro familiar cercano tuvo cáncer de próstata, especialmente a una edad joven, nuestro riesgo puede ser mayor”, explicó.
¿Cómo se detecta?
Entre los principales estudios utilizados para evaluar la salud prostática se encuentran
·Antígeno Prostático Específico (PSA): es un análisis de sangre que mide los niveles de una proteína producida por la próstata. Un valor elevado puede indicar una alteración, aunque no significa automáticamente que exista cáncer. El PSA también puede aumentar por crecimiento benigno de la próstata, inflamaciones u otras circunstancias, por lo que siempre debe ser interpretado por un médico.
Tacto rectal: consiste en un examen físico rápido mediante el cual el profesional palpa la próstata a través del recto para detectar posibles anomalías, nódulos o zonas endurecidas.
Biopsia de próstata: es el estudio que permite confirmar o descartar el diagnóstico cuando existen alteraciones en los estudios previos. En determinados casos, el médico puede indicar una resonancia magnética antes de realizarla para orientar mejor el procedimiento.
Síntomas que requieren atención
Si bien el cáncer de próstata puede no presentar síntomas en sus primeras etapas, Boggio enumeró algunas señales de alerta que requieren una consulta médica:
Dificultad o dolor al comenzar a orinar.
Flujo de orina débil o interrumpido.
Necesidad de orinar con mayor frecuencia, especialmente durante la noche.
Sangre en la orina o en el semen.
Dolor persistente en la espalda, las caderas o la pelvis.
Ante la aparición de estos síntomas, el especialista recomendó realizar una consulta profesional y evitar sacar conclusiones a partir de un solo síntoma o resultado.
No todos los cánceres de próstata requieren tratamiento inmediato
Otro de los aspectos destacados por el médico fue que no todos los cánceres de próstata son iguales y que, en determinados casos, no es necesario iniciar un tratamiento de manera inmediata.
“En tumores pequeños, localizados y de bajo grado puede realizarse lo que llamamos vigilancia activa: controlar periódicamente al paciente y tratar solamente si aparecen señales de progresión”, explicó.
Esta estrategia consiste en un seguimiento médico cercano que puede incluir controles de PSA y biopsias periódicas, especialmente en pacientes con tumores de crecimiento lento y bajo riesgo.
Las principales alternativas de tratamiento
El tratamiento depende de distintos factores, entre ellos la etapa de la enfermedad, la agresividad del tumor y el estado general de salud del paciente.
Entre las principales opciones se encuentran
Vigilancia activa: seguimiento periódico mediante controles médicos, PSA y, cuando corresponde, biopsias, para tumores de bajo riesgo.
Cirugía o prostatectomía: consiste en la extirpación de la glándula prostática. Puede realizarse mediante técnicas laparoscópicas o asistidas por robot.
Radioterapia: utiliza radiación de alta energía para destruir las células cancerosas y puede aplicarse de manera externa o interna, mediante braquiterapia.
Terapia hormonal: busca reducir los niveles de testosterona y otras hormonas masculinas para frenar el crecimiento del tumor. Puede utilizarse en etapas avanzadas o en combinación con radioterapia.
Terapias sistémicas: incluyen alternativas como la quimioterapia, la inmunoterapia y determinados medicamentos de terapia dirigida, generalmente indicados en casos en los que la enfermedad se ha extendido o no responde adecuadamente a los tratamientos hormonales.
Finalmente, el Dr. Boggio insistió en la importancia de la consulta médica y los controles periódicos, particularmente a partir de los 50 años o antes cuando existen antecedentes familiares, ya que la detección temprana permite evaluar la enfermedad en etapas en las que las posibilidades de tratamiento son considerablemente mayores.











