Jorge “Locomotora” Castro pasó buena parte de su vida entre golpes, entrenamientos y grandes combates. Subió al ring siendo apenas un adolescente, recorrió el mundo, llegó a ser campeón mundial y enfrentó a algunos de los nombres más importantes del boxeo. Sin embargo, hoy asegura que atraviesa una pelea diferente: la lucha contra el hambre.
En declaraciones al programa “Sueños y Sonidos”, por Radio 10 Mar del Plata, Castro contó cómo aquella iniciativa que comenzó durante la pandemia, con una olla en su gimnasio para alimentar a unas 30 personas, terminó convirtiéndose en una tarea que actualmente alcanza a miles.
“Empezamos con 30 personas, después fueron 60 y cada vez venía más gente”, relató. El gimnasio terminó transformándose en comedor y, con el paso del tiempo, la ayuda se amplió. Actualmente, según contó, tiene cuatro comedores propios y abastece a otros diez.
La magnitud de la demanda también se refleja en los registros. Castro señaló que llegó a tener 6.400 personas anotadas y que la lista continúa creciendo.
Una de las situaciones que más lo impacta es el cambio en la realidad económica de muchas familias que llegan en busca de un plato de comida.
“Hay gente que antes era pudiente, hoy no puede”, contó.
Pero también relató una realidad todavía más difícil: personas que tienen trabajo y, aun así, no consiguen llegar a fin de mes.
“Te dicen lo que les está pasando, que no llegan a fin de mes, que trabajan pero no llegan a fin de mes”, explicó.
Castro habla desde el lugar donde esas historias se hacen concretas: el comedor. Allí, contó, muchas personas simplemente preguntan: “Roña, ¿puedo ir a tu comedor?”.
La respuesta, según relató, es directa: “Sí. Hay un plato para uno, para dos, para tres también y ya está”.
El ex campeón mundial también cuestionó la distancia que, a su entender, existe entre la imagen de prosperidad de determinados sectores y la realidad que se observa en otros lugares.
“Está muy lindo el centro, la Capital Federal está toda limpia, la Casa Rosada está toda iluminada, pero hay que mirar al costado. Al costado está la pobreza”, sostuvo.
En ese sentido, Castro contó que durante períodos electorales algunos dirigentes políticos comenzaron a acercarse a sus comedores. Según relató, rechazó a quienes aparecieron después de años sin colaborar y cuestionó que las necesidades de la gente sean atendidas únicamente cuando se acercan las elecciones.
Para el exboxeador, el hambre no tiene calendario electoral.
La tarea que lleva adelante también incluye recuperar mercadería que, de otro modo, terminaría descartada.
Castro contó que recibe alrededor de 120 cajones de verduras que ya no tienen valor comercial, pero que todavía pueden ser aprovechadas para alimentar a familias.
“Prefiero ayudárselo a la gente”, explicó.
También destacó la colaboración del cantante Abel Pintos, quien, según relató, le envió un camión con alrededor de 20.000 kilos de mercadería.
En su relato, Castro diferencia entre quienes prometen y quienes efectivamente colaboran. Una experiencia que, después de tantos años arriba de un ring, parece conocer bien: las palabras pueden acompañar, pero son los hechos los que terminan demostrando el compromiso.
Castro aseguró que actualmente no está interesado en regresar a la política, pese a haber recibido ofrecimientos para posibles candidaturas. Dice que vive bien y que no necesita más.
Su preocupación está puesta en otra parte. En los comedores. En la mercadería. En las familias que necesitan un plato de comida. En quienes trabajan pero no consiguen llegar a fin de mes.
Después de haber peleado por títulos, cinturones y reconocimiento internacional, la “Locomotora” enfrenta ahora un desafío completamente diferente. No hay árbitro, campana ni cinturón mundial. Hay personas que necesitan comer.Y Castro eligió estar allí.
Porque, después de haber tocado “el cielo con las manos”, encontró otra forma de entender la victoria: que un plato llegue a la mesa de quien lo necesita.











