Frente al aumento de la sífilis y a los diagnósticos tardíos que registra General Pueyrredon, Ayala plantea profundizar la prevención, la comunicación y el testeo temprano. El Municipio, en cambio, sostiene que ya se hace lo necesario y no avanzó con la iniciativa, pese a reconocer que no realiza campañas masivas sobre el uso del preservativo.
La concejala de AM-MDF, Eva Ayala, volvió a plantear la necesidad de profundizar las políticas locales de prevención de las infecciones de transmisión sexual luego de conocerse nuevos datos oficiales sobre la situación epidemiológica de General Pueyrredon.
Según la información remitida por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, los casos confirmados de sífilis en población general pasaron de 205 en 2021 a 437 en 2025, mientras que la tasa creció de 31,1 a 65,1 casos cada 100 mil habitantes. El mismo informe advierte, además, sobre la persistencia de diagnósticos tardíos de VIH en el distrito.
“Los datos nos están diciendo que tenemos un problema que requiere profundizar la prevención. La discusión no es si existen programas o si se realizan algunas acciones. La pregunta es si lo que estamos haciendo alcanza para modificar estos indicadores”, señaló Ayala.
La concejal había presentado un Plan Municipal de Prevención, Testeo y Diagnóstico Temprano del VIH y otras ITS que propone ampliar el testeo voluntario y gratuito, fortalecer el diagnóstico temprano, desarrollar acciones territoriales, garantizar el acceso a preservativos y establecer metas e indicadores para evaluar los resultados de la política sanitaria.
Sin embargo, la Secretaría de Salud municipal sostuvo que las acciones y objetivos planteados ya se encuentran contemplados y en ejecución y consideró que avanzar con el Plan implicaría superponer políticas existentes.
Para Ayala, esa respuesta deja afuera una dimensión central del problema: los cambios culturales que atraviesan actualmente las prácticas sexuales y las formas de entender el cuidado.
“Hoy aparecen expresiones como ‘a pelo’, ‘a peluche’ o ‘sin pasamontañas’ para hablar de relaciones sexuales sin preservativo. No se trata de juzgar ni de moralizar cómo viven su sexualidad los jóvenes. Se trata de comprender que cambiaron los códigos, las formas de vincularse y también la percepción del riesgo. La política pública tiene que poder conversar con esa realidad”, sostuvo.
El propio Municipio reconoce que actualmente no desarrolla campañas masivas sobre el uso del preservativo. También admite que la provisión de preservativos tuvo interrupciones y que debió realizar compras para sostener la distribución. Para Ayala, eso demuestra que tampoco alcanza con afirmar que los insumos están disponibles: la prevención requiere garantizar acceso continuo, territorial y efectivo, además de campañas e información sostenida.
“Tener preservativos disponibles es indispensable, pero tienen que estar efectivamente accesibles de manera continua. Y aun así no alcanza: también hay que generar información, trabajar sobre la percepción del riesgo, hablar en los lenguajes que circulan hoy y llegar a quienes todavía no se acercan al sistema de salud”, afirmó.
En ese sentido, el proyecto establece campañas públicas periódicas en medios tradicionales y plataformas digitales, acciones dirigidas especialmente a jóvenes y estrategias de información sanitaria destinadas a abordar los cambios culturales y sociales vinculados a las prácticas sexuales. También incorpora metas sanitarias, indicadores de seguimiento y evaluación periódica de los resultados.
“El desafío es llegar antes. Antes de una infección, antes de un diagnóstico tardío, antes de que una persona tenga que acercarse al sistema porque ya existe un problema. Para eso necesitamos más prevención, más comunicación y más testeo temprano”, afirmó Ayala.
Por último, Eva Ayala, señaló finalmente que el crecimiento de los casos debería abrir una revisión de las estrategias existentes y no cerrar la discusión.
“Cuando los indicadores empeoran, la respuesta no puede ser que ya está todo hecho. Hay que mirar los resultados, comprender qué está cambiando y animarnos a hacer más. El cuidado también se construye y es una responsabilidad de la salud pública”, cerró.











