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Sábado - 10 de Octubre de 2026 18:51
Descontento del sector literario con la política cultural del Municipio de Gral. Pueyrredon

La Feria del Libro de Mar del Plata viene a los tumbos desde hace años. No solo por los lugares poco aptos que eligieron los organizadores en el Espacio Cultural EDEA o en el Centro Cultural Osvaldo Soriano -sitios pequeños, pocas salas para auditorio, menos público y escasa oferta editorial- sino, fundamentalmente, por la reducción de actividades y participación de los escritores locales y de la zona.

En esta edición de 2026, la número 21 a realizarse esta vez en el Centro Cultural Estación Terminal Sur (Paseo Aldrey), el malestar del ambiente literario marplatense llegó al tope: no hubo convocatoria abierta como se hacía tradicionalmente, algunos que consultaron cómo inscribirse recibieron de respuesta que “no encuadran en el perfil de la Feria” que comenzará el 23 de octubre y cierra el 1 de noviembre. Muchos se preguntan “qué clase de Feria del Libro Mar del Plata Puerto de Lectura puede ser un evento que nos deja afuera”.

Por eso se están reuniendo en diferentes ámbitos de la ciudad: autores, editoriales independientes, grupos y asociaciones literarias para discutir sobre la situación general del sector ante la crisis económica y, en particular, sobre las condiciones de esta Feria cuyos promotores son la Municipalidad de General Pueyrredon, la Cámara de Libreros del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Mar del Plata.

El enojo ya tuvo eco en las redes sociales, donde se manifestaron -por ejemplo- Arte Sin Aduanas Ediciones, el Grupo Arco Iris y reconocidos escritores y escritoras. Por su parte, la SADE Atlántica Mar del Plata expresó su sorpresa por el rechazo a otorgarle un stand (que tuvo en ediciones anteriores) y la imposibilidad de que sus socios presenten libros, por lo cual no estará presente este año.

Al ya remanido argumento de la “falta de presupuesto” -recorte en la grilla de invitados famosos y una mínima publicidad- se suman los trascendidos de la negativa del municipio a darle una retribución a las conferencistas programadas, y la intención de evitar voces críticas a la gestión del gobierno.