Por Jorge Núñez
Poeta y periodista. Ex Coordinador del Consejo Municipal de Cultura de Gral. Pueyrredon
“Para las que no están para quienes están oprimidas para las que no son escuchadas. Mujer escucha y únete a la lucha”
Con esas palabras / consignas comienza el libro que Luciana Lago está presentando en diferentes ámbitos de Mar del Plata y otras ciudades, para hacer ver una realidad que pide a gritos un cambio profundo.
Desde hace 14 años Luciana sufre junto a su hijo no sólo por las conductas de su ex marido sino también por la violencia institucional del poder judicial y la policía. Debido a su propia experiencia y a su formación académica (Profesorado en Ciencias Políticas), es que pudo desarrollar un plan de emergencia para erradicar la violencia hacia las mujeres y sus hijos. Así lo plasma en “Lucha y revolución de géneros”, investigando el rol de la mujer a través de la historia, las teorías sobre género en las distintas ideologías más influyentes de los últimos tiempos, y el surgimiento de los feminismos en todo el mundo.
En este libro encontramos una mirada panorámica que se asienta en datos y referencias intelectuales, y que a la vez se imbrica en un compromiso militante por transformar aquello que observa con agudeza crítica. Mientras señala que “Aún somos presas del sistema capitalista patriarcal y decidimos casarnos, tener hijos, sometidas al trabajo de ama de casa, a cuidarnos para gustar y no envejecer”, la autora organiza junto a otras mujeres, emprenden proyectos que exudan sororidad y conciencian sobre la superación de las realidades desde una perspectiva revolucionaria: no se trata de “mejorar las condiciones” sino de crear un nuevo paradigma con otro estilo de vida.
Su testimonio es muy fuerte y comprometido: “Actualmente peleo parte de nuestra vivienda, donde vive nuestro maltratador, usa la vivienda, no paga canon locativo, la utiliza y la explota como parrilla. Pidió revinculación con nuestro hijo luego de nueve años sin tener ningún tipo de trato. Nuestro hijo declaró ante el equipo interdisciplinario (no respetan su pedido) y lo obligan una vez más a realizar terapia, y nuestro maltratador nunca siguió un tratamiento psicológico”. Lejos de amilanarse, Luciana asegura que “Nunca voy a claudicar, por mí, por mi hijo y por tantas otras que pelean día a día, o que están muertas”.
Esas voces de mujeres valientes que pelean día a día, se repiten en ecos que van tejiendo un nuevo sentido, una cultura humanizadora capaz de atravesar el vacío y el nihilismo dominante.
Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.












