Monseñor Juan Alberto Puíggari, obispo de la diócesis local, presidió el oficio religioso central en la Iglesia Catedral. Así dio inicio al tiempo de preparación para la Pascua.
La Iglesia Católica en todo el mundo celebró el miércoles de ceniza y en todas las parroquias de Mar del Plata se realizaron las correspondientes misas.
En un templo colmado de marplatenses y turistas, Puíggari pidió a los fieles que se dejen “reconciliar con Dios”. Y remarcó que “el tiempo de cuaresma es un tiempo especial de gracia, es el tiempo de nuestra salvación”, por lo que recomendó que “no lo desaprovechemos”.
Asimismo, en su homilía, el Obispo recordó: “nuestra vida es un camino al cielo y la cuaresma es un llamado fuerte a que pongamos nuestra mirada ahí”.
Y por último señaló que “este tiempo es un momento privilegiado para mirar a Dios, hacia nosotros mismos y hacia el prójimo”.
PARA TENER EN CUENTA
El rito de imposición de las cenizas consiste en trazar una cruz con las cenizas que se obtienen de los olivos del Domingo de Ramos del año anterior, mientras el sacerdote expresa “conviértete y cree en el evangelio”.
Este signo recuerda que la vida en la tierra es pasajera y que la vida definitiva se encuentra en el Cielo.
La cuaresma, en tanto, es el tiempo litúrgico de la Iglesia Católica, en el que todos los fieles se preparan para la gran fiesta de la Pascua. Dura cuarenta días: comienza el miércoles de cenizas y termina el Domingo de Ramos, día en que se inicia la Semana Santa.
Es un tiempo de reflexión, penitencia y conversión espiritual, un tiempo de preparación al misterio pascual.
Por ello, la Iglesia invita a caminar hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Así, los tres signos que marcan este tiempo son: la oración, el ayuno y la limosna.











