Así lo consideró Mariel, la madre del joven Franco Castro, asesinado en Mar del Plata en marzo pasado cuando se dirigía con sus amigos a la Fiesta de San Patricio. Fue durante el reclamo por seguridad y justicia que tuvo lugar el sábado pasado en las inmediaciones del monumento al General San Martín.
En declaraciones a los medios, la señora expresó: “ya ni siquiera se puede salir a tomar un helado a la tardecita. Creo que no nos merecemos estar encerrados tras una reja, temiendo cada vez que vamos a trabajar o que salimos a la calle”.
Y añadió: “tampoco merecemos que nos roben o que nos golpeen. No podemos permitir que maten a nuestros hijos, padres, abuelos, hermanos”.
“Acá se produjo un quiebre – aseveró Mariel – Mar del Plata dijo basta como lo está diciendo todo el país. Y tenemos que ser oídos. No puede ser que no nos escuchen”
Consultada sobre los efectos de la manifestación multitudinaria, reflexionó: “me parece que es importante, que sirve, pues nosotros, como sociedad, tenemos el derecho de expresarnos, en armonía, en paz, con solidaridad, exigiendo lo que nos corresponde”.
“Qué es lo hay que hacer yo no lo sé – reconoció – pero supongo que las autoridades son quienes deben buscar las herramientas necesarias para encontrarle una solución a esta grave problemática”.












