Así lo aseveró Cristina Luisa Fernández, la madre de un joven marplatense de 19 años que falleció en un choque ocurrido hace nueve años en la provincia de Catamarca. Facundo Russo viajaba con Alejandro Pisoni (45) y su hijo Cristian (16), quienes también tuvieron un desenlace fatal, para dar clases de artes marciales.
El camionero involucrado en el trágico episodio fue condenado a tres años en suspenso por la muerte de los tres karatecas oriundos de Mar del Plata.Se trata de Juan José Londero, quien fue enjuiciado por el triple homicidio culposo y quien, además de la pena señalada, recibió ocho años de inhabilitación para conducir.Así lo había solicitado en su alegato el fiscal Alejandro Dalla Lastra, cuyo pedido fue avalado en la condena concedida por el juez correccional de primera nominación, Marcelo Forner.Conocida la sentencia, la madre de Facundo Russo, una de las víctimas del accidente, advirtió que apelarán y subrayó: “a mi hijo me lo volvieron a matar; estamos totalmente destrozados porque no entendemos la Justicia que tenemos”.Vale destacar que el abogado de la familia, Oscar Romero, había requerido que Londero fuera condenado a la pena de cinco años de cárcel de cumplimiento efectivo, mientras que el abogado defensor, Víctor García, había coincidido con la solicitud del fiscal.EL CASOTodo ocurrió el 8 de noviembre de 2003, sobre la ruta nacional 60, a la altura de la localidad El Bosquecillo, Departamento La Paz, en Catamarca, donde las tres víctimas iban junto a otro joven llamado Marcos Panevianco (19), a bordo de un Renault 12 blanco.Según declaró el imputado durante el juicio, en esa oportunidad vio que un micro de la empresa Mercobus “se detuvo sobre la calzada” por un desperfecto mecánico y, detrás de éste, estacionó “mal” su camión Mercedes Benz 1114 con doble acoplado con el que transportaba madera.Según la investigación, en ese momento, el Renault 12 conducido por Facundo -quien era padre de un niño de 2 años- se incrustó en la parte trasera del camión.A raíz del impacto, Facundo y Cristian murieron casi en el acto, mientras que Pisoni padre falleció camino al hospital y Panevianco sólo resultó herido.“Había gente con linternas, por eso frené, puse las balizas del camión y quise ayudar al chofer del micro cuando escuché un estruendo por el choque”, dijo el acusado, quien, además, pidió “perdón” a las familias de las víctimas.Sin embargo, de acuerdo a la imputación, Londero no había colocado la señalización correspondiente, la cual debió situar a unos cien metros de distancia para avisar al tránsito que su camión estaba detenido.Ante la cantidad de años que transcurrieron desde el accidente, el juez Forner decidió incorporar por lectura los testimonios recabados durante la etapa de instrucción.En tanto, el abogado García aseguró que Londero “no superó el trauma ni con psicólogos y desde esa fecha no manejó ningún vehículo”, por lo que en la actualidad trabaja como operario en una fábrica de Córdoba.












