Una masiva concentración de vecinos tuvo lugar este viernes frente a la sede de la Comisaría 12ª, ubicada en la intersección de las calles Leguizamón y Bolívar. Impulsados por el hartazgo ante una seguidilla de robos y asaltos que se viene profundizando desde hace meses, los residentes del barrio Santa Rosa de Lima exigieron respuestas concretas y medidas urgentes para frenar la inseguridad en la zona.
La tranquilidad del barrio comenzó a desmoronarse de forma acelerada en el último tiempo, registrándose —según estimaciones de los propios damnificados— al menos un robo diario. Sin embargo, el detonante que aceleró la convocatoria vecinal fue el salvaje ataque sufrido por un sereno que custodiaba un predio de la UTA.
El trabajador fue abordado por varios delincuentes que lo golpearon brutalmente con un palo, provocándole la fractura de ambas manos. El hijo de la víctima confirmó que la denuncia ya fue radicada y detalló que los peritos lograron levantar huellas dactilares tanto en la escena como en el objeto utilizado para la agresión, por lo que esperan avances inminentes en la identificación de los sospechosos.
"Mínimo a un vecino le roban por día. Se empezaron a meter a las casas y lo que rebalsó el vaso fue lo que le pasó al sereno", relató una de las vecinas que impulsó la marcha, reflejando el temor generalizado de la comunidad.
Más allá del violento episodio del vigilador, los manifestantes expusieron serias falencias en el accionar de la fuerza de seguridad local. Entre los principales reclamos, se destacó la resistencia de la dependencia policial a registrar las actas de los delitos menores. Los vecinos señalan que esto desalienta la denuncia formal, lo que termina por "invisibilizar" el verdadero mapa del delito en el barrio, sabiendo que en muchos casos los autores de los robos suelen ser las mismas personas.
Por otra parte, la comunidad expresó su profunda preocupación por lo que ocurre cada noche en los alrededores de un jardín de infantes del sector. Denuncian que el establecimiento educativo se ha transformado en un punto de concentración de personas que consumen sustancias estupefacientes y que intentan ingresar a las viviendas linderas.
A pesar de los reiterados llamados al 911 alertando sobre el hallazgo de jeringas, elementos peligrosos y movimientos sospechosos en las inmediaciones del jardín, los vecinos aseguran que los patrulleros brillan por su ausencia, dejando la zona completamente desprotegida al caer el sol. Con la movilización de este viernes, el barrio espera una respuesta oficial que devuelva la tranquilidad a las calles de Santa Rosa de Lima.












