Cuando las bolsas pierden cerca del 3 por ciento en medio del recrudecimiento de la crisis, el BCE anunció la inyección de liquidez extraordinaria, sin cuantificar, para las entidades financieras europeas. La bancarrota del banco estadounidense y la venta de Merrill Lynch al Bank of America llevó a fuertes bajas en Asia y el Viejo Continente.
Cabe recordar que los movimientos son fruto de la crisis financiera desatada hace ya 13 meses a raíz del hundimiento del sistema de hipotecas ’subprime’ -de alto riesgo- en Estados Unidos.
Ante esta situación, las Bolsas europeas comenzaron a desplomarse, con el sector financiero como el más perjudicado, mientras que los bancos centrales se vieron obligados a actuar.
Así, el BCE inyectó de manera extraordinaria 30.000 millones de euros a un tipo de interés mínimo (marginal) del 4,30% y con un vencimiento a un día. En la subasta de ajuste, participaron 51 bancos comerciales de la zona del euro.
La entidad presidida por Jean-Claude Trichet había informado previamente que observaba “muy de cerca” las condiciones en el mercado de dinero del euro y aseguró que estaba preparado para contribuir a su funcionamiento tras la quiebra de Lehman Brothers.
Pero la desaparición de dos colosos mundiales de la banca de inversión no fueron las únicas operaciones que condujeron a un cambio del panorama financiero.
AIG, la mayor aseguradora estadounidense, lanzó un llamamiento a la Reserva Federal -banco central de EEUU- en el que solicitó un crédito de 28.000 millones de euros (40.000 millones de dólares), lo que añadió más incertidumbre a los mercados.
Casi a la vez, diez de los mayores bancos internacionales unieron fuerzas y anunciaton un programa de préstamos de 70.000 millones de dólares para hacer frente a la crisis crediticia.
Fuente: Agencia Télam











