Investigadores del vecino país combinaron varias medicinas durante un estudio que demandó ocho años y con el objetivo de evitar que madres portadoras del virus contaminaran a sus hijos recién nacidos. Las pruebas funcionaron en 17 hospitales y, en consecuencia, la terapia es recomendada por la Organización Mundial de la Salud.
El tratamiento fue desarrollado por la Fundación Fiocruz, un centro de estudios médicos vinculada al Ministerio de Salud de Brasil, que, además, cuenta con el apoyo de la Universidad de California.
Su éxito fue confirmado en nosocomios de Argentina, Estados Unidos, Sudáfrica y, por supuesto, la nación impulsora, mediante test que corroboraron la nulidad de la llamada transmisión vertical, es decir, del suministro antirretroviral AZT en las primeras 48 horas de vida del bebé.
El método consiste justamente en el suministro de una mezcla del AZT con nevirapina, otro antirretroviral, y una combinación del AZT con nelfinavir y lamiduvina. Así se consiguió reducir un 5 por ciento el riesgo de contagio.
Los experimentos se realizaron sobre hijos recién nacidos de mujeres que no sabían que eran portadores del virus transmisor del SIDA, diagnóstico que sólo conocieron poco antes del parto y que por esa razón no fueron tratadas con AZT durante el embarazo.
“Para los niños cuyas madres son diagnosticadas muy tarde, la combinación de medicinas permite compensar la falta de tratamiento en la madre“, explicó Valdilea Veolsa, investigadora de la Fiocruz y una de las coordinadoras del proyecto.
Según los investigadores, el riesgo de transmisión vertical entre las mujeres que son tratadas durante el embarazo es de sólo un 1 por ciento. En caso de que las madres no sean tratadas, el riesgo de que el bebe contraiga la enfermedad es del 25 por ciento, porcentaje que salta al 40 por ciento cuando el recién nacido es amamantado.
El estudio fue realizado en 1.684 niños, a quienes les suministraron las medicinas en las primeras 48 horas de vida. Luego, el tratamiento se prolongó por seis semanas.
Tras tres meses de vida, el 4,8 por ciento de los bebés tratados con AZT contrajo el virus, porcentaje que cayó al 2,8 por ciento entre los tratados con la primera combinación y al 2,2 por ciento entre los tratados con la segunda combinación.











