A las puertas de un nuevo fin de semana extra largo de cuatro días por el Día de la Independencia, y a solo una semana de que comiencen las vacaciones de invierno en la provincia de Buenos Aires y otros puntos del país, el sector turístico de Mar del Plata mantiene una postura de extrema cautela. Las proyecciones de los operadores locales siguen siendo bajas y la expectativa se mide con cuentagotas.
Guillermo Rossi, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de la ciudad, trazó un panorama realista sobre el nivel de actividad en el sector extrahotelero, el cual cuenta con una oferta que supera las 350 mil plazas. "En líneas generales hay muy pocas reservas para el fin de semana largo", admitió el directivo, señalando un escenario de marcada parálisis previa.
Al momento de buscar explicaciones para este arranque en frío, Rossi argumentó que confluyen múltiples factores estacionales y de coyuntura: "Está el Mundial, el frío, la cercanía con las vacaciones de invierno, entonces hay pocas reservas".
El factor "cercanía" y los viajes de último momento
A pesar de que el piso de reservas confirmadas es preocupante, desde el sector inmobiliario y de alquileres temporarios no pierden las esperanzas de un repunte sobre la hora. Al igual que lo expresado recientemente por la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG), los cañones apuntan ahora al denominado "turismo espontáneo".
"La llegada de más turistas va a depender de varios factores. El turismo de cercanía es fiel a Mar del Plata, además de los propietarios que vienen a sus unidades", analizó Rossi.
Los operadores locales saben que el perfil del viajero actual tiende a decidir sus escapadas a último momento, evaluando el pronóstico del clima y el bolsillo apenas unas horas antes de salir a la ruta. "Con el correr de los días vamos a tener la posibilidad de más ocupación", matizó el martillero, esperanzado en el flujo de visitantes de ciudades vecinas.
Sin embargo, de cara al inicio inmediato del feriado puente, el diagnóstico actual del Colegio de Martilleros fue contundente y sin rodeos: "En la ocupación extrahotelera prácticamente no tenemos reservas". La ciudad ahora depende exclusivamente del empuje de los turistas de la región y de aquellos dueños de departamentos de veraneo que elijan pasar el receso invernal frente al mar.












