En medio de una tumultuosa sesión los ediles eligieron además por mayoría a Gabriela Azcoitía (Nuevos Aires) como vicepresidenta primera y a Florencia Ranellucci (PRO) como vicepresidenta segunda del HCD, en tanto que Franco Luchina será el secretario del cuerpo.
La sesión preparatoria del Honorable Concejo Deliberante terminó convertida en un campo de batalla político tras la decisión del oficialismo de quebrar una práctica histórica: repartir la presidencia y las vicepresidencias entre las tres fuerzas más votadas. Esta vez no hubo reparto ni negociación.
Con una maniobra que generó un fuerte malestar opositor, el oficialismo decidió ocupar los tres cargos clave del cuerpo y designó como presidente a Emiliano Recalt —concejal de La Libertad Avanza que aún tiene dos años de mandato por delante—, mientras que Gabriela Azcoitia (UCR) y Florencia Ranelucci (PRO) fueron elegidas primera y segunda vicepresidenta respectivamente.
El trasfondo no es menor: la presidencia del HCD no es un cargo simbólico. Desde ese sillón se controla la agenda legislativa, se define el orden del día, se administra el personal y los recursos del cuerpo y, sobre todo, se ejerce el doble voto en caso de empate. El oficialismo, con este movimiento, se aseguró el timón completo del Concejo.
La oposición reaccionó con dureza. Desde Fuerza Patria, la concejala Mariana Cuesta denunció una “usurpación” de los cargos que históricamente correspondieron a la oposición y acusó al oficialismo de exponer a las concejalas Azcoitia y Ranelucci en puestos que “no les corresponden”. También cuestionó al radicalismo al afirmar que “no quiere perder privilegios”.
A todo esto, Cuesta aseguró que los rumores sobre un pacto político bajo la mesa “se transformaron en realidad” y anunció que su bloque abandonaría la sesión para “no ser cómplices de esta vergonzosa puesta en escena”.
Aunque los ediles de Acción Marplatense no se retiraron, sus críticas fueron igual de duras. Horacio Taccone calificó lo sucedido como “la imposición de las mayorías por las mayorías mismas”, lamentó la ruptura de acuerdos vigentes “desde hace décadas” y advirtió que el camino elegido por el oficialismo anticipa un funcionamiento legislativo deteriorado.
“No nos podemos acostumbrar a que, por contar con una mayoría que no es circunstancial, se vote sabiendo que está mal”, insistió Taccone, visiblemente decepcionado. “Tenía ilusión en este recambio legislativo… pero esto no empezó bien y, cuando las cosas no empiezan bien, no terminan bien”.
El conflicto dejó al descubierto un clima político áspero incluso antes de que comience formalmente el año legislativo. Lo que debía ser una sesión meramente preparatoria terminó exhibiendo la fractura entre oficialismo y oposición, con acusaciones de pacto, privilegios y avasallamiento institucional.
Si este fue el punto de partida, el Concejo se encamina a un período marcado por la desconfianza y la confrontación. Y eso, lejos de fortalecer al cuerpo deliberativo, lo debilita desde el primer día.
Asistieron autoridades de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), del Obispado de la Diócesis de Mar del Plata, funcionarios del Poder Judicial, legisladores provinciales y nacionales, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas, referentes del Cuerpo Consular, de entidades académicas, de colegios y centros profesionales, de entidades gremiales, funcionarios del Departamento Ejecutivo y de la Defensoría del Pueblo, de organizaciones de la ciudad, invitados especiales, familiares de los concejales electos y público en general.
Los concejales incorporados son los siguientes: Fernando Muro, Florencia Ranellucci, Rolando Demaio, Noelia Álvarez Ríos y Marcelo Cardoso (La Libertad Avanza); Mariana Cuesta, Pablo Obeid y Solange Flores (Alianza Fuerza Patria); Gustavo Pulti y Melisa Centurión (Acción Marplatense); Gabriela Azcoitía y Ariel Martínez Bordaisco (Alianza Nuevos Aires).










