Finalmente comienza el tratamiento del nuevo pliego de transporte y nuestra ciudad en lo que a este servicio respecta, se encuentra peor que hace 20 años, cuando se aprobó el pliego vigente.
Existen más de 1300 municipios en nuestro país, de los cuales cientos no cuentan con servicio de transporte público ya que no lo requieren por cantidad de habitantes y dimensión territorial, y de estos municipios el Partido de General Pueyrredon (Mar del Plata-Batán) es el único de la Argentina que está en “emergencia en el transporte público”.
En 2019 vencieron todos los contratos con las empresas y se prorrogaron por dos años; en 2021. Recientemente el Concejo Deliberante aprobó con el voto de la mayoría oficialista, la quinta emergencia desde el vencimiento de las prórrogas.
Emergencia, bella palabra para cualquier gobierno que, por las razones que fueran; necesita o quiere que todo siga igual, especialmente cuando los que pagan son los usuarios.
Es en este nuevo pliego en el que se definen los próximos 25 años de TPC (padecimiento o mejora), pero si partimos de lo que está escrito, podemos empezar a dudar de las mejoras : en el pliego se afirma que “La presente versión incorpora datos del año 2024 provenientes del sistema SUBE, reconociendo una demanda actual del 70% respecto de los niveles prepandémicos, adecuando la programación de frecuencias mínimas”, lo que ya parte con una verdad a medias y una mentira absoluta.
La verdad a medias es que seguramente SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) refleja una caída en la cantidad de pasajeros transportados , pero lo que es falso, es que se adecuaron las frecuencias.
El diagrama de frecuencias mínimas que se pretende considerar como el inicio del nuevo sistema de transporte colectivo de pasajeros incluye frecuencias claramente no reclamadas por nadie (especialmente de madrugada ,cuando la ciudad duerme); se repiten los mismos diagramas de frecuencias en casi la totalidad de las líneas que el que constaba en el pliego de la gestión Arroyo y en el pliego elevado por el “Intendente desde las sombras” y se suma una Línea Anular (la gran novedad) con una cantidad de frecuencias diarias que van a superponerse con supuestas frecuencias de otras líneas, llegando al absurdo de pretender que el sistema necesita que los colectivos pasen cada tres minutos, sumando así millones de kilómetros anuales desde el inicio de los nuevos contratos (que nadie va a controlar), cientos de colectivos que no van a circular y con ello cientos de sueldos de choferes que van a seguir sin existir y millones de litros de gasoil que no se van a consumir, todo esto pagado por usuarios/as.
Que se transparenten las frecuencias, que se cumplan y que se controlen sería la gran mejora; que no se informen, que no se cumplan y que no se controlen sería prolongar por 25 años el padecimiento actual para quienes viajamos en colectivo. Ese es el desafío.
(Por Roberto Latino Rodríguez)










